La HEROÍNA María Bellido (Bailén) ¿Mito o leyenda?

maria bellido

María Bellido, una de las aguadoras en la famosa “Batalla de Bailén”, que arriesgaron su vida para calmar la sed de los soldados.

Se cuenta que, cuando iba a dar de beber al general Teodoro de Reding, una bala rompió su cántaro y que ella, sin inmutarse, le acercó el agua que quedaba en uno de los fragmentos.

Este cántaro roto puede verse en el escudo de Bailén.

María Bellido parece ser que coinciden los expertos, en que nace por el 1755 en la población jienense de Porcuna con el nombre de María Inés Juliana Bellido Vallejo en el seno de una familia humilde compuesta por nueve hermanos.

Allí conoció a un joven natural y vecino de Bailén, cuyo nombre era Luis Domingo Cobo Muela con quien contrajo matrimonio.

La proeza por la que pasará a formar parte de esta historia comienza cuando “La Culiancha”, apodo con el que será bautizada por sus grandes caderas, tenía 53 años, y al igual que el resto de vecinos de la villa de Bailén tomarían parte activa en la batalla de Bailén contra los franceses en la conocida “Guerra de Independencia”.

Los hombres se unían directamente a las tropas; los ancianos prestaron servicios de avituallamiento y sanidad, y los niños y mujeres contribuyeron con el elemento que se hacía más necesario en el campo de batalla, el agua.

Entre todas aquellas valientes mujeres, nuestra protagonista entrará en escena cuando dirigiéndose directamente al General Reding, le ofreció agua, y justo en el momento en que elevaba la vasija, una bala rompió el cantarillo.

La mujer no se inmutó. Recogió el tiesto donde había quedado un poco de agua, y lo ofreció al General, que alabó su labor y ofreció premiarla.

Este temple y valor, y la acción que realizó en riesgo de su vida, en pleno combate y en lugar más abatido por la artillería enemiga, hizo de nuestra paisana una heroína popular.

Lo más curioso de este hecho fue que, tras la victoria de las tropas españolas, aquella mujer pasó al más completo olvido. Tanto es así que se creyó que este personaje era producto de la imaginación popular, o la creación de unos vencedores que necesitaban héroes para resaltar sus victorias.

María Bellido estará predestinada a convertirse en leyenda como suele ocurrir con los grandes mitos de la historia, ya que morirá tan sólo ocho meses después de aquel acontecimiento, concretamente el 7 de marzo de 1809.

En definitiva, leyenda o realidad, Bailén recuerda a su heroína local como ha demostrado el paso del tiempo y queda plasmado en actos como el que tuvo lugar en 1862.

La bala que rompió el cántaro de la heroína y se conservó durante muchos años por María Josefa Malpesa, sobrina de nuestro personaje, fue entregada a la reina Isabel II en su visita a Baién a cambio de la cual recibió ésta, una pensión vitalicia de la Casa Real.

Bailén rinde tributo a la heroica mujer manteniendo vivo su recuerdo dedicándole una calle, donde según la tradición vivió y falleció la protagonista de esta pequeña historia.

Aún se conserva un recuerdo muy singular del primer Centenario de la Batalla de Bailén, la lápida que se colocó en la fachada del inmueble que había constituido su domicilio con esta inscripción: “Los obreros de Bailén a María Bellido, prototipo del valor y caridad en el centenario de su heroica hazaña: 19 de julio de 1808-1908”.

En la Plaza del General Castaños, se conserva una fuente monumental coronada por una femenina estatua de estilo neoclásico, regalo prometido por la reina Isabel II cuando su visita de 1862.

Aunque esta estatua simboliza la “España Victoriosa”, el pueblo de Bailén siempre la ha identificado como María Bellido y manteniendo su sentir tradicional ya nada ni nadie puede hacer cambiar de que este monumento es la representación de nuestra popular heroína.

¿Conocías esta historia?

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