El Tranco, el pantano que provocó el “éxodo” de miles de jienenses

estoy jaen burjariza 1
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Muy pocos conocemos la historia que hay detrás de la construcción del embalse del Tranco y lo que supuso para miles de familias que por allí habitaban.

Como consecuencia de su construcción dejaron de existir algunas poblaciones como San Miguel de Bujaraiza y el Chorreón lo que motivó que muchos de sus habitantes se desplazasen a otras zonas de la provincia de Jaén.

Cayó también sin piedad sobre Los Centenares, Las Canalejas o Los Archites, en la sierra de Segura. Hoy ya solo son escombros y nombres, pero no serán olvidados.

Dentro del pantano del Tranco, había en la antigüedad un castillo, y una torre.

La llamada torre de Bujarcaiz, está sumergida dentro de las aguas del pantano y cuesta aportar alguna foto, aunque en la web patrimonio inmaterial de andalucía comentan que era similar a las de Santa Catalina en Orcera. Dicha torre, se encontraba junto a una aldea, hoy también desaparecida bajo las aguas del pantano, y que le da nombre a la torre. Bujarcaiz.

Existía otra Torre de Defensa más, La Torre del Vinagre, hoy convertida en Museo y Centro de Interpretación de la Naturaleza, de los restos de la antigua torre, no he visto nada por los alrededores, posiblemente, los hayan incluido o usado para realizar el edificio del Museo, o incluso pueda quedar algo perdido por los montes de alrededor.

Sus habitantes debieron abandonar sus casas, tierras de cultivo, sus recuerdos, su memoria histórica, y lo que resultó aún más doloroso, a sus antepasados bajo las aguas de éste Pantano.

Cuentan los que conocen este pasaje de la historia, que NO sacaron a los muertos cuando expropiaron las tierras. Bajo las aguas se quedaron todos los muertos enterrados. 

Hicieron un cementerio nuevo en Los Cerrillos, para sacar los huesos y enterrarlos fuera del pantano. Pero no sacaron a nadie, como si el cementerio no hubiera existido.

llegaron y Llenaron todo el pantano de agua, y ahí están aún todas las tumbas con sus muertos.

En un artículo del 2006 en el Diario de Córdoba se recoge uno de estos pasajes que hace referencia a “los que tuvieron que marchar” y encontraron su sitio en Córdoba.

Según este artículo escrito por Antonio Arroyo Serrano (Periodista. Director de Onda Cero en la provincia de Córdoba) escribe lo que ocurrió el 11 de enero de 1950.

Unos jiennenses de la aldea de Bujaraiza (Sierra de Segura) llegaron a un paraje en el que posteriormente se construyó el poblado de colonización El Calonge, en el municipio de Palma de Río (Córdoba).

Fueron una 41 familias las que tuvieron que abandonar la aldea porque las aguas del Pantano del Tranco inundarían sus tierras.

Bajo las aguas del Pantano del Tranco dejaron sus tesoros del alma, los recuerdos del corazón, las añoranzas de los amaneceres, el avance del sol por el Este, por las cumbres de Pontones, a la altura de Bujarcaiz, el Valle del Guadalquivir, sus fértiles huertas, sus rebaños, una sierra viva, el paraíso del agua…. Hasta sus muertos quedaron bajo el agua en el cementerio viejo y el nuevo, actualmente acosado por la maleza y los jabalíes.

Desde Bujaraiza llegaron a Palma del Río, donde tuvieron que acostumbrarse a un nuevo paisaje, aprender a cultivar lo que siempre cultivaron pero con otro sol, otras humedades y otros tiempos de maduración.

Algunos no pudieron o no quisieron acostumbrarse y abandonaron El Calonge, consumidos por la pena. Los que llegaron de niños se adaptaron y, como todo el país, progresaron.

Aquellas personas que llegaron ya mayores nunca olvidaron su lugar de origen, que siguen teniendo los tesoros de su Bujaraiza natal escondidos en su corazón.

Y debieron transmitirlo muy bien a las generaciones posteriores, pues a todos los que he conocido hablan con la misma pasión de la tierra de sus antepasados.

Calonge, hoy una barriada de Palma del Río, fue uno de los refugios a donde llevaron a los habitantes cuyas tierras iban a ser ocupadas con el pantano de El Tranco.

Hoy los jiennenses de la Casa de Jaén en Córdoba llegados en otros tiempos y con otras exigencias sienten orgulloso de los jiennenses de El Calonge, a los que su Jaén natal, el Jaén oficial, olvidó.

Hoy, muchas décadas después, nuestro cariño, nuestro recuerdo y respeto por aquella pequeña epopeya para la gran mayoría, pero enorme y dolorosa para sus protagonistas y para los que no queremos que se olvide, pues dieron mucho a cambio de poco.

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